Obras completas. Volumen III. Tomo 1 | Aquiles Nazoa.

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Características:

  • Libro de segunda mano.
  • Título: Obras Completas Volumen III.
  • Autor: Aquiles Nazoa.
  • Editor: Universidad Central de Venezuela-UCV
  • Dirección de Cultura.
  • Año de publicación: 1983. Caracas-Venezuela.

 

Reseña:

Aquiles Nazoa, nació, creció, jugó y soñó en la popular barriada caraqueña, El Guarataro el 17 de mayo de 1920. “Nací a las siete de la mañana de aquel día, razón por la cual mi primer grito no lo escuchó nadie; fue apagado por el silbato del tren”.

A los 12 años sale a trabajar para apoyar a su familia, como tantos muchachos pobres del mundo.  Se desempeña en múltiples oficios como: aprendiz de carpintería, barrendero, mandadero, telefonista, empleado de una bodega y botones del famoso Hotel Magestic de Caracas, hasta que entra a trabajar en el diario caraqueño, El Universal. De sus orígenes, enmarcados en estas experiencias, se puede suponer, le viene esa particular dulzura y empatía con el hombre sencillo del pueblo reflejada en su singular escritura. 

Con solo 18 años, siendo el hermano mayor,  se hizo cargo de la familia a la muerte de su padre en el año 1938.  Aprendió a hablar inglés y francés lo que le permitió obtener un puesto como guía de turismo en el Museo de Bellas Artes de Caracas (1938) en este periodo, que fue enviado como corresponsal de prensa de El Universal a Puerto Cabello.  Colabora con el diario El verbo democrático.

En 1940 es encarcelado por publicar un artículo de su autoría, donde critica la inacción e indolencia del gobierno local de turno para combatir y erradicar la malaria.

Pusieron preso a tu marido Guillermina, se lo llevaron a una fuerte prisión, y como Guillermina quiere tanto a su marido, fue hasta la cárcel a cantarle una canción…”

Posterior a su excarcelación, regresa a Caracas, donde consigue trabajar en la emisora Radio Tropical a la par de continuar su actividad en  El Universal donde lleva su propia columna, titulada: “Por la misma calle”.

Por estos días, el  diario Últimas Noticias, lo incorpora con sus poemas de humor, firmados con el seudónimo de <<Lancero>> en la sección: “A punta de lanza”. 

Así también, con el seudónimo de “Jacinto Ven a Veinte“, se incorpora al  El Morrocoy azul, <<Semanario surrealista de intereses generales>>, como nos aclaraba su eslogan, donde publica sus poemas, Teatro para leer. En este sabatino satírico de estilo francés y de gran popularidad desde su fundación en 1941, comparte junto a otros talentos como, Andrés Eloy Blanco, Gabriel Bracho Montiel, Isaac J Pardo,  Claudio Cedeño, Claudio Nazoa, su hermano, entre otros.  Colabora con medios como el diario El Nacional (1943), las revistas Elite y Fantoches.

En el año 1945,  publica el libro El transeúnte sonreído. En 1948 recibe el Premio Nacional de Periodismo. Posteriormente,  presenta al público sus libros:  El Ruiseñor de Catuche y Marcos Manaure.

Colabora con la revista humorística, El Tocador de las señoras, como respuesta a la intervención del gobierno al semanario El Morrocoy azul. Al hacerse más evidente la represión dictatorial y debido a su popularidad y compromiso con el pueblo a través de su oficio de escritor en contra del gobierno represivo, decide exiliarse en 1955.

Retorna a Venezuela en el año 1958. Ya en Caracas es cofundador de dos publicaciones, El fósforo y posteriormente, Dominguito, estas  fueron clausuradas por el gobierno de turno en el año 1960. Continúa su quehacer literario sin descanso con la publicación  de varias obras como, Caballo de manteca  y la muy conocida,  Humor y amor de Aquiles Nazoa, publicada en 1970.

También en década de los 70, intensifica su actividad creadora con publicaciones como, La vida privada de las muñecas de trapoRaúl Santana con un pueblo en el bolsillo y Leoncio Martínez, genial e ingenioso (publicado después de su muerte),

Además de obras poéticas,  publicó monografías y estudios como Cuba, de Martí a Fidel Castro (1961), también ensayos como, Caracas, física y espiritual (Caracas, 1967), obra que ganó ese mismo año el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal y  (Mirar un cuadro, Humorismo gráfico en Venezuela); así como numerosas conferencias de divulgación cultural.

El 25 de abril de 1976, a los 55 años muere en un accidente de automóvil, en la autopista regional del centro a la altura de Maracay.

Aquiles, el inolvidable, hizo de la calle su escuela, llevo siempre bajo el brazo la paleta de niño pintor para colorear los días de alegría salto y creación, para hacer más llevadera la rutina del pueblo, y regalarle una nueva cara la de “El transeúnte sonreído”. Valorando, las cosas más sencillas, como llamo a su programa radial.

Aquiles al galope en el caballito que comía flores  decide remontar las nubes lloviendo flores de mil colores sobre su amada Caracas de tantos amores declarados. Su muerte fue anunciada por el pregón de un amolador con sonidos chispeantes de flauta juguetona. Aquiles quien lleno de ternura la cotidianidad del venezolano llevando el humor a cada rincón y a cada momento:

Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda,
ni llores sacudiéndote como quien estornuda,
ni sufras «pataletas»
que al vecindario alarmen,
ni para prevenirlas compres gotas del Carmen.

No te sientes al lado de mi cajón mortuorio
usando a tus cuñadas
como reclinatorio;
y cuando alguien, amada, se acerque a darte el pésame,
no te le abras de brazos en actitud de ¡bésame!

Hazte, amada, la sorda cuando algún güelefrito dictamine,
observándome, que he quedado igualito.
Y hazte la que no oye ni comprende ni mira
cuando alguno comente que parece mentira.

Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda:
Yo quiero ser un muerto
como los de Neruda;
y, por lo tanto, amada, no te enlutes ni llores:
¡Eso es para los muertos estilo Julio Flórez!

No se te ocurra, amada, formar la gran «llorona»
cada vez que te anuncien que llegó una corona;
pero tampoco vayas a salir de
indiscreta a curiosear el nombre que tiene la tarjeta.

No grites, amada, que te lleve conmigo
y que sin mí te quedas
como en «Tomo y obligo»,
ni vayas a ponerte, con la voz desgarrada,
a divulgar detalles de mi vida privada.

Amor, cuando yo muera no hagas lo que hacen todas;
no copies sus estilos, no repitas sus modas:
Que aunque en nieblas de olvido quede mi nombre extinto,
¡sepa al menos el mundo que fui un muerto distinto!.

Aquiles Nazoa.

 

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