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La industria editorial en Venezuela: un breve recorrido histórico

Desde la invención de la imprenta las editoriales han sido una de las principales difusoras de la cultura y el saber. La evolución de las editoriales en Venezuela ha acompañado las transformaciones políticas y sociales del país.

El desarrollo de la industria editorial vino de la mano de la secularización progresiva del Estado propia de desmoronamiento del orden despótico feudal de la Edad Media.

Y es que el desarrollo de la industria editorial se relaciona directamente con la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en 1455. Así, pues, desde las publicaciones de Lutero, el trabajo editorial no solo ha promovido el arte literario, también ha cumplido propósitos políticos, habiendo sido siempre utilizada con fines propagandísticos, como herramienta para promover ideologías y exaltar y promocionar a figuras públicos.

Imprentas y editoriales en Venezuela: una historia republicana

La producción de material impreso en Venezuela comienza en el siglo XIX. El 23 de Septiembre de 1808 llega al puerto de La Guaira la primera imprenta a Venezuela a bordo de la fragata Fénix, arribando desde Puerto España. En ese mismo año se registra el primer taller de imprenta en Venezuela, el 24 de octubre de 1808, cuyos propietarios fueron Mateo Ghallager y Jaime Lamb, fue aquí8, bajo la dirección editorial de Andrés Bello, que se publicó el primer número de la Gaceta de Caracas.

editoriales en Venezuela siglo XIX

Talleres de imprenta en Venezuela como instrumento antimonárquico
La producción editorial en Venezuela tuvo siempre una vocación antimonárquica. Las editoriales en Venezuela (también conocidas como talleres de imprenta por aquel entonces) fungieron como herramientas propagandísticas en la gesta independentista. Tanto así que la editorial de Ghallager antes mencionada fue solicitada por las autoridades, quienes buscaban frenar el avance de las ideas independentistas que se esparcían como pólvora entre la oligarquía criolla de la provincia de Venezuela.

Bolívar periodista y editor: promotor y fundaror de las editoriales en Venezuela

Uno de los aspectos menos conocidos de Bolívar era su vocación periodística y de editor. El militar curtido en la batalla era muy buen escritor, y es, de hecho, el prócer americano que más documentos escritos legó a la posteridad. Bolívar luchaba con sables, mosquetes y cañones pero también con la artillería de la palabra escrita, vehículo del pensamiento para la posteridad, por tanto, no es de extrañar que le diera gran relevancia a las prístinas editoriales en Venezuela.

Al considerar la propaganda de la prensa escrita como parte de su estrategia de guerra –la lucha por imponer ideas que podía suponer la afrenta al aparato ideológico de la misma iglesia-, Bolívar funda varias editoriales.

En 1817, en pleno fragor de la guerra de la independencia, le envía una carta a Fernando Peñalver en donde le solicita: “sobre todo, mande de un modo u otro una imprenta, que tan útil como los pertrechos”.

En 1818 Bolívar funda el Correo del Orinoco, en el cual, escribía con frecuencia. De igual modo, funda El Peruano Independiente, cuyo objetivo principal era el de responder a algunos ataques de líderes realistas que finalmente se unieron al proyecto republicano, pero que no obstante, buscaban cimentar sus intereses localistas tras la independencia de la región.

Las editoriales en Venezuela durante el siglo XX

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Rómulo Gallegos, escritor y político venezolano.

La industria Editorial siguió siendo uno de los brazos ideológicos del Estado venezolano en la dictadura de Gómez. Los productos editoriales de esta época estuvieron signados por el positivismo venezolano, la idea del proyecto de modernidad y la legitimación de la unidad nacional que buscaba profundidad histórica. Los escritores de la modernidad del periodo gomecista, como no podía ser de otro modo, normalmente fueron apologetas de la dictadura de Gómez, o bien, detractores clandestinos. Quizás una de las producciones editoriales más famosas de la época y que cabe mencionar es El cojo ilustrado, en donde personajes importantes de la vida política e intelectual de la época como Laureano Vallenilla Lanz, Rómulo Gallegos y Gil Fortul, fueron asiduos colaboradores.

La llamada generación del 28 un grupo estudiantil y académico opuesto al Gobierno de Juan Vicente Gómez, estuvo conformada por escritores y académicos importantes del escenario nacional tales como Miguel Otero Silva, Miguel Acosta Saignes y Rodolfo Quintero. Durante la dictadura de Pérez Jiménez, seguiría la impronta de ediciones subversivas por parte de esta generación.

Generación de 1928.

Con la muerte de Gómez, figuras como Arturo Uslar Pietri irrumpen en el escenario editorial venezolano, publicando tanto textos literarios como trabajos prominentes y lúcidos sobre la economía petrolera venezolana, y al frente del diario el nacional por un par de años. Durante la democracia del Pacto de Punto Fijo, muchos escritores como Rómulo Betancourt y el antes mencionado Miguel Otero Silva, tuvieron su mayor difusión. La industria editorial venezolana apoyaría, pues, la democracia recién instaurada y el quehacer político nacional. La prensa respaldaría en su totalidad al proyecto democrático con el auge propio de la libertad de expresión que se supone debe acompañar a las democracias; la prensa libre como ideal democrático. No obstante, también manifestó censura a la crítica y a la disidencia política de manera soterrada y bajo la mampara del discurso democrático de apertura a la libertad de expresión.

Prensa del periodo puntofijista.

La era digital en las editoriales venezolanas

En este breve recorrido histórico con varios baches y rodeos, llegamos finalmente a la revolución de las tecnologías de la información del siglo XXI. Toda la producción impresa en el mundo ha tenido que adaptarse a la trasformación digital, no siendo las editoriales de Venezuela la excepción. Si bien el libro digital, no ha podido desplazar al formato físico del todo en cuanto a los gustos del lector y consumidor de formatos de libros, la prensa digital sí que ha sustituido en buena parte al material impreso. Por otro lado, en cuanto a la distribución del trabajo editorial, los ecommerce han hecho lo propio ofreciendo librería online tales como Guardagujas.

Las editoriales en Venezuela siguen en pie, cumpliendo sus funciones tradicionales y adaptándose a los cambios y desafíos que suponen tanto el contexto social actual, como la transformación digital.

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